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  • Joan Miquel

Tengo un trato, lo mío pa mi saco

Sobre cogerse unx lo suyo y hacerse responsable.





Eso decía La Mala Rodríguez allá por el año 2000. Y el título (y solo el título) de esa canción me viene que ni pintado para el tema de este post. Especialmente la segunda parte: Lo mío pa mi saco.


Y es que eso, lo mío pa mi saco. Si fuéramos capaces de hacerlo con todo, otro gallo cantaría, seguramente. Porque fíjate. Piensa en cualquier situación de tu vida que te preocupa. Que te tiene rayadx. Quizás se lo hayas contado a alguien. O no. Pero en caso afirmativo, observa lo que le has contado y cómo se lo has contado. Observa dónde has puesto la responsabilidad de tu malestar.


Imagino que, seguramente, si has sido sincerx contigo mismx, te habrás dado cuenta de algo. Has puesto la responsabilidad fuera. Y no me refiero a fuera en el patio. Me refiero a fuera de ti. Estoy agobiadx porque mi pareja me ha hecho no sé qué, porque mi jefx se piensa que soy no sé cuántos, porque mi padre/madre/hijx pretende que blablabla, porque el mundo está en mi contra… Y así, un largo etcétera.


“Observa dónde has puesto la responsabilidad de tu malestar.”

Esa es nuestra tendencia. Es como que, de alguna manera, somos incapaces de responsabilizarnos de las cosas que suceden en nuestra vida. Bueno, no de todas, porque de aquellas que localizamos como “buenas”, sí que nos responsabilizamos. De hecho, nos atribuimos un montón de méritos. Todos, de hecho. Porque nos encanta. Eso sí. Nos hace sentirnos de esa forma que percibimos como “bien”.


Nada más lejos de la realidad.


El poner la responsabilidad de lo que nos sucede (y percibimos como "negativo") fuera, perdemos todo el poder para poder transformarlo. Postura fácil. Tendencia inconsciente. Si no soy responsable de algo… ¿cómo voy a poder incidir sobre ello? Eludir nuestra corresponsabilidad en lo que sucede en nuestra vida, nos hace perder poder sobre ella. Y así nos “vendemos” a las circunstancias externas. Y nos convertimos a nosotrxs mismxs en víctimas. Y una víctima es eso y nada más que eso: una víctima. Y no tiene capacidad alguna para deshacerse de aquello que no quiere. Craso error.


Pero tranqui, todos los errores se pueden corregir. Esa es la buena noticia. Y no es tan complicado, en realidad, corregir éste. Solo requiere un poco (bueno, vale, bastante al principio) de conciencia. Sólo hay que adquirir un nuevo hábito. El hábito de no sentirnos víctimas de todo aquello que nos sucede y que percibimos como "negativo" o "malo" (cómo nos gusta hacer juicios en general…).


“Verás como al cambiar tú, al hacerte responsable de lo tuyo y transformarlo, automáticamente esa situación se transforma.”

Frente a cualquier situación que no te hace sentirte como te gustaría, piensa: ¿qué hay mío ahí? ¿Qué hay en mi forma de pensar, de actuar, de vivirlo, que está propiciando que eso esté siendo así? Si eres sincerx contigo mismx, verás que siempre hay algo tuyo ahí. Sí, seguro, porque como decía unas líneas más arriba, somos corresponsables de todo lo que conforma nuestra vida.


Localiza ese algo. Localiza la(s) causa(s) en ti que está(n) produciendo esos efectos. Y mira qué puedes hacer, qué medios puedes poner que dependan de ti al 100%, para transformar la situación. Seguro que aparecen varias (o muchas) opciones; y prueba a hacerlo. Ponlo en práctica.


Verás como al cambiar tú, al hacerte responsable de lo tuyo y transformarlo, automáticamente esa situación se transforma. Y se transforma porque te haces cargo de ella. Te llevas lo tuyo pa tu saco. Y lo vives desde ahí.


Pero no te creas nada de lo que acabas de leer, y pruébalo. Y cuando veas los resultados, lo flipas. Y luego, si eso, vas y lo cascas.


© 2020 by Joan Miquel. Todos los derechos reservados.

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