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Tú eliges

Y... ¿qué tal si eliges elegir?





En esta vida todo es una cuestión de elección. Elegimos poner el despertador a las 8 de la mañana para ir a trabajar. Porque un día elegimos que íbamos a trabajar. Elegimos si desayunamos o no y qué vamos a desayunar si es que hemos elegido desayunar. Elegimos qué ropa nos vamos a poner cada mañana [porque, muy a mi pesar, aún no nos atrevemos a salir desnudxs a la calle. Vale, y porque ahora hace frío]. Elegimos salir a la calle y coger el metro. O el bus. O el coche. O la moto. O ir a pata. Y así un largo etcétera interminable de elecciones.


Nos pasamos el día eligiendo cosas. Y muchas de esas elecciones ni las pensamos. Las elegimos como de forma automática. Estamos tan acostumbradxs a elegir lo mismo cada día que ya no pensamos, siquiera, que lo estamos eligiendo. Además, qué locxs nos volveríamos si tuviéramos que estar todo el día eligiendo de forma consciente, ¿no?.


“En esta vida todo es una cuestión de elección.”

No obstante, piensa. Si todo en la vida es una elección, ¿qué te hace pensar que no puedes elegir conscientemente vivirlo todo de forma que te siente bien? Vale, a lo mejor ahora estás pensando algo del tipo “sí claro, pero yo no puedo elegir a mi jefx, ya que si pudiera no elegiría estx, elegiría otrx”. Vale. Ok. Hay cosas que no puedes elegir de per sé.


Pero espera. No te embales. Vale que no puedes elegir a tu jefx. Pero lo que sí puedes elegir es cómo te quieres relacionar con él/ella. Puedes elegir que se te pongan los pelos de punta cada vez que viene a decirte algo o puedes elegir quedarte tal cual estás. Y hasta puedes elegir tener una buena relación con él/ella si te lo propones. ¿Todo bien, hasta aquí?


Venga, pues vamos a lo grande. No puedes elegir algunas de las cosas que suceden en tu vida. Vale. En eso estamos de acuerdo. Son así, sin más. Son así sin que tú hayas elegido que sean así. Pero lo que sí puedes elegir es cómo vas a vivir esas cosas que te suceden sin que tú las hayas elegido. Puedes elegir encabronarte y vivirlas desde el encabronamiento [que no es más que miedo y más miedo, pero de eso ya hablaré otro día]. Pero también puedes elegir vivirlas desde el amor. Y no me refiero al amor por esa circunstancia [o persona, o cosa] que, quizás, no has elegido. Me refiero al amor por ti mismx.


“... lo que sí puedes elegir es cómo vas a vivir esas cosas que te suceden sin que tú las hayas elegido.”

Porque considéralo por un momento. Y volvemos al ejemplo de tu jefx. ¿Quién alimenta, día tras día, ese encabronamiento? ¿Quién acaba “sufriendo” las consecuencias de tu elección de encabronarte con él/ella? ¿Quién se lleva el mal rollo a cuestas durante todo el día?


Si estás siendo sincerx contigo mismx, acabas de darte cuenta de lo que quiero decir en referencia al elegir. A elegir desde el amor a ti mismx [y, por tanto, hacia lxs demás, pero de eso también hablamos en otro momento]. Y si volvemos a ir a lo grande, seguramente acabas de darte cuenta también de que eres tú quien elige como quieres vivir tu vida. Cuánto poder de repente, ¿no?.


Te invito a que no te creas nada de lo que te digo y lo compruebes por ti mismx. A que uses todo ese poder que tienes con tus elecciones. Observa cómo te van a hacer sentir tus elecciones frente a las situaciones [o frente a las personas o cosas]. Observa cómo te van a hacer sentir tus elecciones en referencia a tu vida. Y elige qué hacer desde ahí. Elige cómo vivir desde ahí.


Y luego me cuentas.